La Batalla del Segre, desarrollada entre abril de 1938 y enero de 1939, fue uno de los enfrentamientos más prolongados e importantes de la Guerra Civil Española. Tras la ruptura del frente de Aragón, el río Segre se convirtió en la principal línea defensiva de la República en Cataluña, marcando el inicio de una dura y prolongada resistencia frente al avance de las tropas franquistas
La Batalla del Segre fue uno de los enfrentamientos más prolongados y decisivos de la Guerra Civil Española (1936-1939). Desarrollada principalmente entre abril de 1938 y enero de 1939, esta contienda marcó el último gran esfuerzo del Ejército Republicano por detener el avance de las tropas franquistas hacia Cataluña. El río Segre, que atraviesa las provincias de Lérida y Huesca, se convirtió en una línea defensiva clave que simbolizó la resistencia final de la República.
Tras la caída del frente de Aragón y la llegada del ejército sublevado al Mediterráneo, la zona republicana quedó dividida en dos: Cataluña por un lado, y el resto del territorio republicano al sur. Esta fragmentación estratégica forzó a las fuerzas republicanas a reorganizarse y a establecer una defensa firme en torno al río Segre, que se transformó en la frontera natural entre ambos bandos.
El mando republicano, consciente de la importancia del territorio catalán como último bastión político, industrial y moral, concentró allí buena parte de sus recursos humanos y logísticos. Así comenzó la llamada Batalla del Segre, una serie de operaciones militares más que un solo combate puntual.
