“José Calvo Sotelo, líder de la oposición monárquica de derechas, fue secuestrado y asesinado en la madrugada del 13 de julio de 1936 en Madrid por un grupo de Guardias de Asalto y milicianos socialistas, en represalia por el previo asesinato del teniente socialista José del Castillo, siendo este crimen la prueba definitiva para los conspiradores militares de que el Estado republicano había colapsado, acelerando la inminente sublevación.”
José Calvo Sotelo, exministro de Hacienda durante la Dictadura de Primo de Rivera y líder de Renovación Española, se había erigido, tras las elecciones de febrero de 1936, como la voz más combativa y elocuente de la oposición de derechas en las Cortes. Representaba a la facción que, desengañada con la vía parlamentaria, consideraba inevitable la necesidad de una intervención fuerte para contener lo que percibían como una deriva revolucionaria de la República bajo el gobierno del Frente Popular. Su figura no solo congregaba a los monárquicos, sino que ejercía una fuerte influencia sobre los sectores más intransigentes de la CEDA. Sus vehementes discursos en el Parlamento, en los que denunciaba la violencia política de las izquierdas y la inacción del gobierno, le valieron amenazas explícitas en la misma Cámara, como la del socialista Ángel Galarza.
El clima de violencia extrema que vivía España desde la victoria del Frente Popular alcanzó su clímax la noche del 12 de julio, al anochecer, el teniente de la Guardia de Asalto José del Castillo (instructor de las milicias socialistas y figura odiada por la derecha) fue asesinado en Madrid por pistoleros. La autoría se atribuyó a falangistas o carlistas que buscaban vengar caídos anteriores.
La noticia provocó una ola de furia en el Cuartel de Pontejos. Miembros de la Guardia de Asalto, liderados por el Capitán Fernando Condés (Guardia Civil afín al socialismo y amigo personal de Castillo), y acompañados por milicianos socialistas de la «Motorizada» (incluido Luis Cuenca), organizaron una expedición de venganza.
El grupo de Condés salió en una camioneta oficial. Con el pretexto de una orden de la Dirección General de Seguridad, se dirigieron primero al domicilio de Gil Robles (ausente de Madrid) y luego a la casa de Calvo Sotelo. A pesar de la pasividad de los guardias que debían custodiar al diputado, Calvo Sotelo fue secuestrado y montado en el vehículo. En el trayecto, recibió dos disparos en la nuca (el autor material fue, según distintas fuentes, Luis Cuenca o el teniente Máximo Moreno). Su cuerpo fue abandonado en el Depósito de Cadáveres del Cementerio de La Almudena.
