Carlos Asensio Cabanillas (1896–1969) fue un militar español que desempeñó un papel importante en la Guerra Civil Española (1936–1939) dentro del bando sublevado.
Formado en el Ejército de África, participó activamente en las campañas del Rif y, tras el golpe de Estado de julio de 1936, lideró una de las columnas que protagonizaron el avance franquista hacia Madrid.
Su carrera se consolidó durante la dictadura de Francisco Franco, llegando a ocupar altos cargos militares y políticos, entre ellos el de ministro del Ejército.
La figura de Asensio Cabanillas simboliza la militarización del régimen franquista y la influencia de los veteranos del norte de África en la estructura del poder del nuevo Estado.
Carlos Asensio Cabanillas nació en La Habana (Cuba) el 14 de noviembre de 1896, cuando la isla aún formaba parte del Imperio español.
Tras la pérdida de Cuba en 1898, su familia regresó a la Península y se estableció en España, donde el joven Carlos decidió seguir la carrera militar.
Ingresó en la Academia de Infantería de Toledo, donde se formó en una tradición castrense marcada por la disciplina y el espíritu africanista.
Una vez graduado, fue destinado al Ejército de África, donde sirvió en diversas unidades de infantería y participó en operaciones de combate en el Protectorado español de Marruecos durante las primeras décadas del siglo XX.
Durante las guerras del Rif (1912–1927), Asensio Cabanillas destacó como oficial valiente y eficaz, ganando prestigio entre los mandos del Ejército.
Su experiencia en la guerra colonial le permitió adquirir conocimientos tácticos que luego aplicaría en la Guerra Civil.
El Ejército de África, compuesto en gran parte por la Legión y los Regulares marroquíes, fue un cuerpo de élite muy respetado en el ejército español.
Asensio Cabanillas se convirtió en uno de sus oficiales más competentes, condecorado por su actuación en diversas campañas.
Su trayectoria lo situó dentro del grupo de militares africanistas, junto a figuras como Francisco Franco, Juan Yagüe o José Enrique Varela, que más tarde jugarían un papel decisivo en el golpe de 1936.
Cuando se produjo el golpe de Estado del 17–18 de julio de 1936, Carlos Asensio Cabanillas se encontraba en el Ejército de África.
Desde el principio se sumó a la sublevación militar contra la Segunda República, apoyando la iniciativa encabezada por Franco y otros generales.
El Ejército de África fue el núcleo más disciplinado y efectivo de las fuerzas sublevadas.
Gracias a la ayuda aérea alemana e italiana, las tropas de Marruecos pudieron cruzar el Estrecho y desembarcar en la Península.
Asensio Cabanillas participó en las primeras ofensivas hacia el interior de Andalucía y Extremadura, demostrando su habilidad en la guerra de maniobras.
El nombre de Carlos Asensio Cabanillas quedó estrechamente ligado a la Columna Asensio, una de las unidades clave en el avance franquista hacia Madrid durante el verano y otoño de 1936.
Junto con la Columna Castejón, avanzó desde el sur peninsular, tomando parte en la Campaña de Extremadura, en la que las tropas sublevadas unieron las zonas controladas por los insurgentes del norte y del sur.
Tras la toma de Badajoz (agosto de 1936), en la que se produjeron graves represalias, las fuerzas de Asensio continuaron hacia el centro peninsular.
A lo largo de su avance, la Columna Asensio protagonizó la ocupación de Toledo y participó en el asedio del Alcázar, símbolo de la resistencia franquista.
Después, sus tropas se encaminaron hacia Madrid, donde participaron en los combates del otoño de 1936, especialmente en la Casa de Campo y la Ciudad Universitaria.
En noviembre de 1936, las fuerzas de Asensio Cabanillas formaron parte del dispositivo que intentó tomar Madrid, en una ofensiva conjunta con las columnas de Varela, Barrón y Yagüe.
Sin embargo, la defensa organizada por el bando republicano, apoyada por las Brigadas Internacionales, impidió la conquista de la capital.
A pesar del fracaso en tomar la ciudad, Asensio consolidó su reputación como oficial valiente y disciplinado, con una sólida capacidad de mando.
Su unidad continuó combatiendo en los alrededores de Madrid durante los meses siguientes, en operaciones en Carabanchel, Usera y la carretera de Extremadura.
Tras la victoria franquista en 1939, Carlos Asensio Cabanillas fue ascendido a general, integrándose en la nueva estructura del Ejército Nacional.
Su fidelidad al régimen y su prestigio militar le valieron el acceso a puestos de alta responsabilidad dentro del Estado franquista.
Entre sus principales cargos destacan:
Capitán general de Cataluña (1942–1945).
Ministro del Ejército (1945–1957), cargo en el que consolidó la reorganización de las fuerzas armadas.
Procurador en Cortes y miembro del Consejo del Reino.
