Dolores Ibárruri Gómez (Gallarta, Vizcaya, 9 de diciembre de 1895 – Madrid, 12 de noviembre de 1989), conocida universalmente como La Pasionaria, fue una destacada dirigente comunista española, oradora excepcional y símbolo de la resistencia antifascista durante la Guerra Civil Española. Su vida, marcada por la pobreza, la lucha política y el exilio, representa una de las trayectorias más intensas y comprometidas del siglo XX. Su célebre lema, “¡No pasarán!”, se convirtió en un grito de resistencia frente al avance franquista y en emblema de la defensa de la libertad.
Nació en una familia minera de origen humilde en Gallarta, un pequeño pueblo vizcaíno en el corazón de la cuenca minera de la ría de Bilbao. Fue la octava de once hermanos. Desde muy joven vivió las duras condiciones del trabajo minero y la pobreza obrera, lo que moldeó su conciencia social.
Estudió en la escuela del pueblo con el sueño de ser maestra, pero las dificultades económicas la obligaron a abandonar sus estudios. En su juventud trabajó como sirvienta y costurera. En 1915 contrajo matrimonio con Julián Ruiz Gabiña, minero socialista, con quien tuvo seis hijos, de los cuales solo dos sobrevivieron a la infancia. Este contexto de privaciones y dolor personal la llevó a interesarse por la política y el movimiento obrero.
Durante los años previos a la dictadura de Primo de Rivera, Ibárruri se incorporó al movimiento socialista. En 1918 publicó su primer artículo en el semanario El Minero Vizcaíno, firmado con el seudónimo “La Pasionaria”, tomado de un artículo de Semana Santa en el que comparaba la pasión de Cristo con el sufrimiento de los trabajadores. Desde entonces, el sobrenombre la acompañó toda su vida, asociado a su estilo apasionado, combativo y profundamente emotivo.
En 1920, tras la escisión del PSOE, se unió al recién fundado Partido Comunista de España (PCE), convirtiéndose pronto en una de sus principales militantes. Durante la dictadura de Primo de Rivera (1923–1930), el PCE fue ilegalizado, pero Ibárruri continuó su actividad clandestina, defendiendo los derechos obreros y la emancipación de las mujeres trabajadoras.
Con la proclamación de la Segunda República en 1931, el PCE salió de la clandestinidad y Dolores Ibárruri se consolidó como una de sus figuras más destacadas. En su labor como periodista, editora y oradora, destacó por su capacidad de conectar con el pueblo y por su talento para convertir el discurso político en emoción colectiva.
Entre 1933 y 1936, Ibárruri fue una de las principales impulsoras del Frente Popular, coalición de partidos de izquierda que logró la victoria electoral en febrero de 1936. Ese mismo año fue elegida diputada por Asturias, comenzando así su trayectoria parlamentaria. Desde la tribuna de las Cortes denunció la represión contra los trabajadores, la desigualdad social y la amenaza del fascismo en Europa.
