«El golpe de Estado del coronel Casado, en marzo de 1939, fue una sublevación interna dentro del bando republicano que buscó poner fin a la Guerra Civil Española mediante la rendición negociada con Franco y la destitución del gobierno de Juan Negrín.»
El golpe de Estado del coronel Segismundo Casado, ocurrido en marzo de 1939, marcó el último episodio político y militar de la Guerra Civil Española.
Fue una sublevación interna dentro del bando republicano, liderada por militares, socialistas y anarquistas contrarios al gobierno de Juan Negrín, con el objetivo de negociar la rendición con Francisco Franco y evitar una prolongación inútil del conflicto.
Aunque el movimiento pretendía salvar vidas y alcanzar una “paz honrosa”, el resultado fue un breve enfrentamiento fratricida en Madrid y la aceleración del colapso definitivo de la Segunda República Española.
A comienzos de 1939, la guerra estaba prácticamente perdida para la República.
Tras la caída de Cataluña en febrero de 1939, las tropas franquistas habían ocupado Barcelona, Girona y toda la frontera con Francia.
Miles de combatientes republicanos cruzaron los Pirineos hacia el exilio, mientras que el gobierno de Juan Negrín, refugiado en la zona centro-sur, se encontraba aislado y sin apoyo internacional.
Pese a la inminente derrota, Negrín insistía en resistir hasta el final, esperando que el estallido de una guerra europea (que finalmente comenzaría en septiembre de 1939) debilitara a Franco y permitiera reabrir la contienda o negociar en mejores condiciones.
Esta estrategia fue vista por muchos mandos republicanos como inviable y suicida. Entre ellos destacaba el coronel Segismundo Casado, jefe del Ejército del Centro, con gran influencia en Madrid.
Segismundo Casado López (1893–1968) era un militar profesional del ejército español que se mantuvo leal a la República durante el conflicto.
Había servido en Marruecos y, durante la guerra, ocupó varios mandos de importancia, entre ellos el del Ejército del Centro, encargado de la defensa de Madrid.
Aunque no simpatizaba con la ideología comunista ni con la estrategia de resistencia total de Negrín, Casado era partidario de una solución negociada que evitara más muertes.
Contaba con el apoyo de una coalición heterogénea de sectores republicanos descontentos: socialistas “prietistas”, anarquistas de la CNT, militares independientes y miembros de Izquierda Republicana.
Todos coincidían en un objetivo común: destituir a Negrín y negociar una rendición directa con Franco.
El golpe del coronel Casado tuvo motivos políticos, militares y personales, aunque su base principal fue la ruptura dentro del propio bando republicano.
a) Desconfianza hacia el gobierno de Negrín
Negrín había asumido poderes casi dictatoriales en su intento por mantener la guerra. Su política de resistencia (“resistir es vencer”) y su dependencia del Partido Comunista de España (PCE) generaron una profunda división entre los republicanos moderados.
b) Agotamiento y desesperación
Tras casi tres años de guerra, el ejército republicano estaba desmoralizado, las reservas de alimentos y munición eran escasas, y el apoyo popular se desvanecía.
Muchos líderes militares y civiles creían que prolongar la lucha solo traería más sufrimiento.
c) El deseo de una paz negociada
Casado y sus seguidores pensaban que aún era posible negociar condiciones dignas de rendición, apelando a la clemencia de Franco. Creían que al eliminar a los comunistas del gobierno, podrían obtener garantías para los soldados y civiles republicanos.
El 5 de marzo de 1939, el coronel Casado se sublevó en Madrid contra el gobierno de Negrín, que se hallaba en Elda (Alicante) con la intención de reorganizar la resistencia.
Casado proclamó por radio la creación del Consejo Nacional de Defensa, presidido por él mismo y formado por representantes de distintas fuerzas políticas:
Julian Besteiro (PSOE, socialista moderado)
Cipriano Mera (CNT, anarquista)
Wenceslao Carrillo (socialista, padre de Santiago Carrillo)
García Pradas (FAI)
Gonzalo Miaja (militar)
Otros republicanos independientes
El Consejo Nacional de Defensa se presentó como la nueva autoridad legítima de la República, con el propósito de negociar con los franquistas y poner fin al derramamiento de sangre.
Sin embargo, el golpe no fue pacífico.
Las fuerzas comunistas, leales al gobierno de Negrín y al jefe militar José Miaja (en parte opuesto a Casado), se levantaron contra los sublevados en varios puntos de Madrid.
Entre el 6 y el 12 de marzo de 1939, se libraron cruentos combates en la capital, especialmente en Carabanchel, Usera y el centro de la ciudad.
Las milicias de la CNT y las tropas de Casado lograron imponerse tras varios días de lucha, dejando cientos de muertos.
La victoria del Consejo de Defensa significó el colapso definitivo del poder republicano organizado: Negrín abandonó España y se exilió en Francia el 6 de marzo.
Tras consolidar su control en Madrid, Casado envió emisarios para negociar la rendición con el cuartel general de Franco.
Sin embargo, el dictador se negó a aceptar cualquier condición política o militar: solo aceptaba una rendición incondicional.
Casado comprendió entonces que su intento de evitar represalias sería inútil. El Consejo Nacional de Defensa perdió toda capacidad de maniobra, y las tropas franquistas iniciaron su entrada final en territorio republicano.
El 28 de marzo de 1939, las fuerzas de Franco entraron en Madrid sin resistencia, y el 1 de abril, el dictador proclamó oficialmente el fin de la guerra.
